Heladerías

Sistema para heladerías

Gustos, tamaños y agregados cargados una vez, elegidos en dos toques y descontados del stock que corresponde. Con la fila avanzando.

Actualizado el

Un cuarto de tres gustos es un solo ítem

En una heladería el producto no es un ítem: es una combinación. El cuarto kilo pregunta tres gustos, el cucurucho uno, el vasito dos. Eso se carga una vez como una pregunta con sus respuestas posibles y con cuántas se pueden elegir, y el que atiende toca lo que le pidieron en vez de escribirlo en una nota que después alguien tiene que interpretar.

Los tamaños funcionan igual y cada uno lleva su diferencia de precio, así que no hay que cargar un ítem distinto por cada combinación posible. El sistema no deja cerrar el pedido con más gustos ni con menos de los que ese tamaño admite.

El agregado suma y el stock baja donde corresponde

Los agregados —salsa, granas, crema, el cucurucho bañado— se marcan y suman su importe, o lo restan si el que pide saca algo. Y cada elección toca la receta: si el gusto elegido es dulce de leche, lo que se descuenta del stock es dulce de leche, no un promedio de la cuba.

Los alérgenos siguen la misma regla, y ésta no es cosmética: un gusto con frutos secos agrega el alérgeno al pedido y uno sin gluten deja de mostrarlo. En un mostrador donde alguien pregunta por una alergia con la fila detrás, esa diferencia importa.

La fila no se frena

La venta de una heladería es de mostrador: se pide, se cobra y se entrega, sin mesa de por medio. La cuenta se abre y se cierra en el acto, con el medio de pago que uses, y queda contra la caja del turno. Al cerrar, el total sale solo y con el detalle por medio de pago.

Y los reportes de venta por hora dicen cuándo llega la ola: el sábado a las nueve de la noche no se parece al martes al mediodía, y el equipo del mostrador se arma con eso y no con una sensación.

Lo que cambia en tu operación

  • Gustos como pregunta, no como nota

    Cuántos se eligen y cuáles, cargados una sola vez. Plan base.

  • Tamaños y agregados con su precio

    Cada opción suma o resta sobre el precio del ítem, nunca un porcentaje. Plan base.

  • El stock del gusto elegido

    La elección cambia la receta, así el descuento cae donde corresponde. Módulo de inventario.

  • Alérgenos que siguen la elección

    Un gusto con frutos secos lo agrega; uno sin gluten lo saca. Plan base.

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Preguntas frecuentes

¿Puedo limitar cuántos gustos entran en cada tamaño?

Sí. Cada pregunta declara cuántas respuestas se pueden elegir: una sola para el cucurucho, tres para el cuarto kilo. El pedido no se cierra con más ni con menos de las que corresponden, así que el error no llega a la máquina de helado.

¿Cómo sé cuánto me queda de cada gusto?

Con el módulo de inventario. Cada gusto es un ingrediente con su stock, y la venta lo descuenta según lo que se eligió, no por un promedio. Los movimientos quedan a la vista, así el faltante aparece antes del fin de semana y no durante.

¿Sirve si además vendo café o postres?

Sí. En la misma carta conviven el helado con sus gustos, el café con sus opciones y el producto de reventa con su propio stock. Todo cae en el mismo reporte de ventas, así el ticket promedio incluye lo que se llevaron además del helado.

¿Y si tengo dos locales?

Cada uno es una sucursal, con su carta, sus precios y su caja, administradas desde la misma cuenta. La primera viene en el plan base y cada una que sumes tiene su precio mensual, sin cargo por usuario ni por terminal.

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